Cómo hacer un requerimiento de pago
Cómo hacer un requerimiento de pago con validez práctica y prueba útil en España. Aprende qué incluir y cuándo reclamar con más seguridad.
Qué es un requerimiento de pago y para qué sirve
Si te preguntas cómo hacer un requerimiento de pago, lo importante es entender primero que no existe una única forma legal cerrada. En la práctica, se trata de una comunicación formal por la que el acreedor reclama al deudor el pago de una deuda dineraria ya vencida, líquida y exigible, con el objetivo de pedir el cumplimiento y dejar constancia de la reclamación.
Un requerimiento de pago puede servir para intentar una reclamación extrajudicial de deuda, facilitar una solución amistosa y reforzar la prueba de que se reclamó antes de acudir a juicio. Además, según el caso, puede ser relevante para acreditar la mora del deudor. El artículo 1100 del Código Civil establece con carácter general que incurre en mora el obligado desde que el acreedor le exija judicial o extrajudicialmente el cumplimiento, salvo supuestos que conviene valorar de forma concreta.
Por eso, más que el formalismo, importa la utilidad práctica: claridad en el contenido, coherencia con la documentación y posibilidad de acreditar el envío y, en su caso, la recepción.
Qué conviene incluir para reclamar una deuda con claridad
Para reclamar una deuda con seguridad, conviene revisar antes el contrato, las facturas, albaranes, reconocimientos de deuda, correos electrónicos u otra documentación que permita identificar bien el origen y el importe reclamado. Un modelo de requerimiento de pago puede servir de guía, pero debe adaptarse a cada caso.
Normalmente, el requerimiento fehaciente de pago debería incluir, al menos, estos datos:
- Identificación de acreedor y deudor.
- Origen de la deuda: contrato, factura, préstamo, servicios prestados u otra relación jurídica.
- Importe exacto que se reclama y, si procede, desglose.
- Fecha de vencimiento o momento en que el pago debió realizarse.
- Requerimiento expreso de pago.
- Plazo razonable para atenderlo.
- Advertencia prudente de que, si no se paga, podrá valorarse una reclamación judicial.
Un ejemplo genérico sería el siguiente: se identifica a las partes, se indica que existe una factura impagada por 2.500 euros vencida el día X, se solicita el pago en un plazo razonable y se hace constar que, de no atenderse, podrá estudiarse reclamar la cantidad por vía judicial.
No siempre hace falta un lenguaje muy técnico. Sí convienen claridad, concreción y respaldo documental.
Cómo enviar un requerimiento de pago para poder acreditarlo
El medio de envío importa mucho desde el punto de vista probatorio. Si después se inicia una reclamación de impagos, puede ser útil acreditar no solo que se envió una comunicación, sino también cuál era su contenido y cuándo llegó o se intentó entregar.
Entre las opciones más habituales están:
- Burofax de reclamación de deuda con certificación de texto y acuse de recibo.
- Requerimiento o notificación notarial, si por el importe o circunstancias compensa reforzar la prueba.
- Otros medios que permitan acreditar contenido, envío y recepción o intento de recepción, según el caso.
Un correo electrónico simple puede servir en algunos contextos, pero su fuerza probatoria dependerá de muchos factores. Cuando la deuda puede judicializarse, suele ser preferible optar por un medio más sólido.
Qué plazo dar y qué ocurre si no se paga
No existe, con carácter general, un plazo legal único para responder a un requerimiento de pago extrajudicial. Lo habitual es que el reclamante fije un plazo razonable, que dependerá del importe, de la relación entre las partes y de la documentación disponible.
Si no se paga dentro del plazo concedido, el acreedor puede valorar una reclamación judicial de cantidad. Ese paso no es automático ni idéntico en todos los casos: habrá que analizar la naturaleza de la deuda, la prueba disponible y si existen pactos contractuales sobre vencimiento, intereses, requerimientos previos o sumisión a determinados mecanismos de resolución.
Además, cuando proceda, el requerimiento previo puede ayudar a dejar constancia de la reclamación y a reforzar la posición probatoria sobre la exigibilidad y, en su caso, la mora.
Cuándo puede ser útil acudir al proceso monitorio
Si el deudor no paga, el monitorio por impago puede ser una opción cuando se reclame una deuda dineraria, vencida, exigible y acreditable documentalmente. No siempre será la vía correcta, pero conviene valorarla porque está pensada precisamente para determinadas reclamaciones de cantidad.
La regulación básica se encuentra en los artículos 812 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Esos preceptos recogen los presupuestos del proceso monitorio y la documentación con la que puede acudirse a esta vía, sin que ello signifique que todo requerimiento previo desemboque necesariamente en monitorio.
Antes de presentar una reclamación, conviene revisar si la documentación acredita de forma suficiente la deuda y si existen posibles objeciones del deudor que aconsejen otra estrategia procesal.
Errores frecuentes al hacer un requerimiento de pago
- Reclamar una cantidad sin explicar su origen ni adjuntar o identificar la documentación de apoyo.
- Usar importes incorrectos o no distinguir principal, intereses o conceptos accesorios cuando proceda.
- Enviar la reclamación por un medio difícil de probar.
- Copiar un modelo sin adaptarlo al contrato o al tipo de deuda.
- Utilizar amenazas desproporcionadas o afirmaciones jurídicas absolutas que luego no puedan sostenerse.
- No comprobar el domicilio o canal de notificación pactado entre las partes.
En resumen, un buen requerimiento de pago no depende tanto de una fórmula rígida como de que sea claro, documentado y acreditable. Si la deuda es discutida, elevada o puede acabar en juicio, merece la pena revisar bien la documentación antes de enviarlo.
Fuentes oficiales
Como siguiente paso razonable, conviene ordenar contrato, facturas, comunicaciones y justificantes antes de reclamar una cantidad impagada. Si prevés oposición del deudor o posible judicialización, puede ser útil revisar el caso con asesoramiento jurídico para definir el requerimiento y la estrategia más adecuada.
¿Necesitas orientación legal?
Te explicamos opciones generales y, si lo solicitas, te ponemos en contacto con un profesional colegiado colaborador independiente.